Intervención de Isabel Campos en el Pleno Ordinario del 31 de octubre de 2018:
La propuesta que hoy se trae a
pleno a instancias de la Asociación del Pensamiento Caleriano no hace sino
recoger el sentir de todos los alhameños y alhameñas que han tenido la fortuna
de ser alumnos de don José Calero Heras. Este año que justo se cumplen los 50
años del Instituto Nacional de Bachillerato Valle de Leyva, su Instituto. La
puesta en marcha de este centro, con pepe calero como jefe de estudios primero
y como director después, supuso un revulsivo cultural para nuestro pueblo.
Cuando José Calero llegó a
Alhama era un joven profesor de ideas avanzadas que removió los cimientos
anquilosados de la sociedad alhameña de los años 70. Sus clases eran
subversivas, años más tarde viendo la película La lengua de las mariposas,
reconocí esa forma de educar desde la libertad y desde el desarrollo del
espíritu crítico.
Aquellos años en los que se
vislumbraba algo de claridad en la tiniebla cultural presente en todas las
instituciones, hubo educadores (pocos) como este del que hoy hablamos que fue
un faro que guio los pasos perdidos de generaciones de adolescentes.
Su trayectoria profesional,
con los años y la experiencia fue en progresivo avance como queda bien expuesto
en el escrito adjunto a la propuesta. Sus escritos y publicaciones nos han
quedado para el aprendizaje y deleite de todos los interesados.
Después de retirarse de la
docencia activa siguió colaborando con cualquier proyecto desde el que fuese
solicitada su presencia, de igual manera siempre estaba al tanto de las trayectorias
de sus alumnos, pasasen los años que pasasen. Su último trabajo publicado fue
un libro para entender y estudiar la obra de un alhameño insigne “El
espejo de Narciso” de Alfonso Martínez
Mena.
Todo esto a pesar de su
importancia queda en un segundo plano cuando hablamos de lo realmente
importante, la calidad humana de Don José Calero.
El otro día hablaba con una
amiga que me decía que cuando llegó a Alhama sintió que había gran cantidad de
inquietud cultural e iniciativas y proyectos que no había en otros sitios, yo
le dije que estaba segura de que si no en todas (prefiero no hablar en términos
absolutos) en la mayoría de ellas, detrás estaba la herencia cultural y de
pensamiento de este profesor.
Muy pocos alumnos suyos salimos
indemnes de su forma de educar, el amor por la literatura, el amor por los
autores clásicos nos empapó ¡con lo importante que es eso para cultivar la
humanidad en los jóvenes!
Se que hay gente que se
cuestiona el que este hombre merezca, no sólo seguir estando presente, que lo
está, si no que su nombre y su obra sea conocida por las generaciones más
jóvenes para que su nombre no se borre de la historia.
Poniendo su nombre al edificio
que el levantó sin otras herramientas que sus palabras.
La sociedad está necesitada de
referentes, de historias de personas como Don José Calero que han puesto su
saber y su vida al servicio de su pueblo, porque aunque nació en otro lugar,
este es su pueblo.
Pepe Calero, fue mucho más que
un profesor y un catedrático de Lengua y Literatura, a través de esta
asignatura se forjó la historia del teatro en Alhama con la creación bajo su
batuta del histórico grupo de teatro Crápula, cuya obra “Sonría señor dictador”
fue un éxito sin precedentes.
También era un amante del cine
y fue el alma mater del Cineclub Los Olmos, donde tuvimos ocasión de ver,
debatir y entender ese tipo de películas que no se exhiben en los cines
comerciales.
Defensor del medio ambiente y
amante del deporte, sobre todo del tenis. Verlo con una raqueta en la mano era
habitual, aquí como en todo lo que se implicaba, ayudó a su promoción a nivel
local.
Yo destacaría la importancia
de los gestos, de sus actos. Predicaba con el ejemplo. Persona progresista e
igualitaria, nunca hacía diferencias y, en un tiempo muy alejado del actual,
verlo llevando el cochecito de sus hijos cuando eran bebes, fue una imagen que
conmocionó la pacata sociedad alhameña y suscitó no pocas críticas. Ha sido
durante muchos años, maestro en el taller de literatura de la Asociación Ceres,
este proyecto ha conseguido que muchas mujeres de nuestro pueblo se atrevan a
poner sobre el papel sus inquietudes.
Pienso que fue un ejemplo de
como se puede ser transgresor y revolucionario, sólo desde el pensamiento y sin
decir una palabra más alta que otra. Su talante moderado, sus maneras pausadas,
su forma de hablar tranquila pero cargada de ironía actuaron como un detonante
más poderoso que el más incendiario de los discursos y sus palabras calaron en
generaciones de chicos y chicas, que hoy son hombres y mujeres.
Era transgresor desde la
paciencia y la coherencia Don José Calero Heras fue desde el principio una
persona incómoda, la piedra en el zapato de aquellos que ven los libros y la
cultura, como un peligro, una amenaza o un estorbo.
Como ya dije cuando murió, sin
pepe calero Alhama no sería la que es y nosotros no seriamos quienes somos.
Para acabar esta intervención,
lo haré con un poema de uno de los grandes escritores que conocimos gracias a él,
me refiero a Miguel Hernández cuyo aniversario conmemoramos hoy.
“…Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada…”