jueves, 12 de agosto de 2010

LA OBRA INTERMINABLE


Nuestros políticos locales ya se han ido de vacaciones. Aunque el verano comenzó el 21 de junio, realmente parece que no empieza de forma oficial hasta que en agosto las instituciones públicas dan carpetazo a sus actividades. Antes de hacer las maletas, nuestro Gobierno Municipal nos ha regalado, en los dos últimos plenos de julio, la subida del agua potable, el aumento del precio las guarderías y un clásico del verano: la aprobación de una nueva macro-urbanización en las Cañadas.
Durante este mes todo se ralentiza, excepto las interminables y molestas obras en nuestras calles y avenidas, de las que sabemos cuando comienzan pero no cuando terminarán. Los alhameños que no tienen segunda residencia en la playa o en el campo, o no tienen posibilidades para viajar, se ven obligados a soportar el ya tradicional “martirio” de los remiendos estivales. Todo esto, añadido al insoportable calor propio de estas fechas, convierte en héroes a aquellos que no tienen más remedio que atrincherarse en sus viviendas y aguantar el día estoicamente con la esperanza de tomar un poco el fresco durante la noche, lo de dormir ya es otra cuestión si el presupuesto no da para aire acondicionado.
En el asunto de las infraestructuras cada vez nos acercamos más al famoso modelo Gallardón, que ha convertido Madrid en una obra permanente como consecuencia de una falta de previsión y planificación adecuadas, todo ello aderezado con un enorme afán de protagonismo y deseo de dejar su sello personal para la posteridad. Esta enfermedad parece ser contagiosa y se ha propagado hasta los municipios más pequeños. Alhama no es la excepción.
Nuestro pueblo ha estado “patas arriba” durante buena parte del año con el desarrollo del famoso Plan E (segunda edición). Ahora, en verano, nos encontramos con obras repartidas por todo el casco urbano: en la Calle La Feria, en las proximidades de estación de Renfe, en el Barrio de San Cristóbal, en el Praíco, y en distintas zonas de nuestro callejero.
Considero que todas ellas son necesarias puesto que se está instalando una la red de recogida de aguas pluviales para solucionar los tradicionales problemas de las zonas mencionadas anteriormente, remodelando zonas deportivas o arreglando calles. Sin embargo, echo de menos una planificación adecuada que, a pesar de las lógicas molestias de cualquier obra, permita a los alhameños desarrollar su vida diaria sin sumergirlos en un caos. No entiendo cómo en una calle recién arreglada en pocos días se vuelve a abrir una nueva zanja, y después de ésta otra más, y así sucesivamente hasta dejar la calle hecha un “cromo” para soterrar distintas instalaciones (telecomunicaciones varias, gas, agua, alumbrado, riego, desagües, pluviales, etc). Tampoco entiendo cómo en una misma barriada se cortan al tráfico simultáneamente varias de sus arterias principales, provocando un verdadero laberinto circulatorio.
Desde esta columna deseo felices vacaciones a nuestros políticos, aunque alguno de ellos, por su forma de actuar en los plenos, ya se las tomó hace tiempo. Espero que carguen las pilas para iniciar el nuevo curso político con ilusiones renovadas y con más ganas de dar explicaciones a los alhameños sobre su gestión.

No hay comentarios: