sábado, 12 de mayo de 2012

Mayos




Como todos los años por estas fechas, Alhama celebra las Fiestas de los Mayos en torno a una antigua costumbre que consistía en sacar a la calle unos peleles de trapo representando escenas de la vida cotidiana, en ocasiones con marcado carácter satírico. Precisamente, este año se cumplen 30 años desde que nuestro consistorio se propuso recuperar una tradición que estaba prácticamente perdida.
Lo que se supone que empezó siendo una manifestación espontánea, realizada por los alhameños a principios de mayo, sin más organización ni dirección que la propia imaginación popular, se ha convertido en una segunda fiesta local. Tras su recuperación en los años 80, se le han ido añadiendo actividades de todo tipo, que poco o nada tienen que ver con la colocación de peleles en la calle.
Si, en principio, la fiesta se desarrollaba durante el primer fin de semana de mayo, en la actualidad el programa de actos abarca desde finales de abril hasta principios de junio. Este año se incluyen en el mismo actividades tan diversas como: feria del libro, festival de parapente, concentración de motos custom, mercado galo-romano, festival de folklore, concurso de arroces, encuentro de cuadrillas, actividades de los comercios, exposiciones, eventos deportivos, pasacalles de corremayos, etc. De esta manera la colocación de mayos, que es lo que hace a esta fiesta diferente, hasta ser considerada de interés turístico regional, está quedando como algo anecdótico, con una participación cada vez más escasa y descuidada, salvo honrosas excepciones.
De las actividades anteriormente referidas, la que ha conseguido mayor auge ha sido la Concentración de Motos Custom, que se viene celebrando desde 1993. A pesar de que en los últimos años se han notado los efectos de la crisis, sigue siendo el evento de mayor repercusión de los que se celebran en torno a los Mayos.
Es indudable que cualquier concentración masiva de personas conlleva aspectos positivos y negativos. El hecho de que nuestro pueblo reciba una gran afluencia de visitantes durante un fin de semana supone un importante efecto económico, principalmente en la hostelería. Pero también es verdad que genera molestias a los vecinos próximos al lugar donde se concentran los motoristas y se celebran los espectáculos organizados para ellos. Este año les ha “tocao la china” a los vecinos del Barrio de la Estación, y algunos de ellos ya están “mosqueaos” con lo que se les avecina si alguna vez el recinto ferial se traslada a esa zona.
Una de las cosas que aún no entiendo, en relación con el programa de festejos, es la forma de desarrollar los Deportimayos. No acabo de comprender por qué se desarrollan las actividades deportivas en la vía pública, en peores condiciones para los participantes y provocando las consiguientes molestias a los vecinos con los cortes de calles. Creo que se podrían realizar en el Pabellón de Deportes y en las pistas polideportivas del los centros educativos anexos al mismo, que para eso están.
Me parece que hemos llegado a un punto en el que estamos repitiendo como “calcamonías” los extensísimos programas de fiestas de los mayos y nos vamos apartando del origen de esta tradición. Creo que ya va siendo hora de apartar el grano de la paja; es necesario recuperar el sentido y dar coherencia a la Fiesta.

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