domingo, 27 de mayo de 2012

“NIÑO, DEJA YA DE JODER CON LA PELOTA”


Todos sabemos la importancia que tiene el juego para el desarrollo psicológico y social de los niños. Para que un niño crezca de forma saludable necesita jugar con otros y, a través del juego, aprender, desarrollar la imaginación y el ingenio, resolver conflictos, “quemar energía”, etc. Hasta tal punto es importante la actividad lúdica, que se puede afirmar que un niño que no juega tiene algún problema.
La necesidad de jugar existe desde que nacemos. En principio, son los padres los que tienen que habilitar un lugar seguro dentro de su hogar para que el niño juegue. Posteriormente, conforme va adquiriendo autonomía, necesita espacio en su entorno más próximo para interactuar con otros.
Actualmente, los niños no tienen espacios en el entorno urbano donde poder desarrollar sus actividades lúdicas, sin que peligre su integridad o molesten a los vecinos. En pocas palabras, ya no se puede jugar en la calle como hacíamos los de mi generación, y algunas posteriores. Hoy, todo está reglado y organizado de manera que las pocas actividades lúdicas que se les permiten a los más jóvenes están programadas y controladas por adultos. Me refiero a las escuelas deportivas, clubes federados, ludotecas, etc. No se da opción a que los niños organicen sus juegos libremente y sin la supervisión de un monitor.
La única posibilidad de juego libre es la utilización de parques, jardines y plazas, o practicar el “salto de vallas” para acceder a las pistas polideportivas de los colegios. En Alhama sólo hay dos espacios que permiten el acceso libre para jugar, y éstos se encuentran en el extrarradio, concretamente en la Calle Totana, junto a la vía del ferrocarril, y la pista habilitada donde se ubicaba el antiguo Campo de la Cruz.
Evitar que los críos jueguen en las calles, plazas o parques es como ponerle puertas al campo. Sin embargo, entiendo que pueden ocasionar molestias a los vecinos que también frecuentan estos espacios públicos y pueden verse sorprendidos por un balonazo, un encontronazo con un patinete, o ver alterada su tranquilidad por el alboroto que se ocasiona. Supongo que más de un alhameño ya se habrá quejado al Ayuntamiento por haberse visto perjudicado en su derecho al descanso y disfrute de los espacios públicos. De ahí que sea frecuente ver carteles que prohíben jugar a la pelota o limitan el horario de uso de los pocos espacios en los que se puede jugar libremente.
Para satisfacer las necesidades y derechos de unos y otros, sería conveniente que nuestro Ayuntamiento, de una vez por todas, “cogiera el toro por los cuernos” y habilitara como espacios de juego las pistas polideportivas de los centros educativos. Esta propuesta se le viene exigiendo a nuestro Consistorio desde hace muchísimos años, y desde diversos colectivos. Las respuestas siempre han sido evasivas porque llevar esto a cabo supone un gasto y una responsabilidad que no se quieren asumir. La verdad es que no comprendo como les cuesta tanto asignar un responsable que abra y cierre las instalaciones citadas por las tardes, se encargue del buen uso de las mismas y mantenga abiertos los aseos.
Si no quieren solucionar el problema adecuadamente, tendrán que llenar el pueblo de carteles que prohíban el juego. Me parece realmente de hipócritas prohibir para después mirar para otro lado, o dejar que los vecinos se enfrenten entre sí.

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