sábado, 15 de diciembre de 2018

ELECCIONES ANDALUZAS

Artículo de Damián Rubio publicado en Infolinea del 7 de diciembre
El pasado domingo, 2 de diciembre, se celebraron las elecciones al Parlamento Andaluz,  cuyos resultados ya conocemos y han supuesto un gran varapalo para el PSOE, después de estar gobernando esta comunidad más de 36 años. El reparto de escaños ha sido el siguiente: PSOE, 33 diputados; PP, 26; Ciudadanos, 21; Adelante Andalucía, 17; y VOX, 12. Esta nueva composición parlamentaria permite la posibilidad de un cambio en el gobierno, si tiene lugar un previsible acuerdo entre los partidos de la derecha. Cabe destacar el bajo índice de participación, por debajo del 60 %, y la irrupción de la ultraderecha representada por VOX.

Creo que estos resultados han sido posibles debido al desencanto de los votantes progresistas con las políticas llevadas a cabo por el PSOE en Andalucía y sus casos de corrupción en esta comunidad, en los que se han visto implicados los últimos presidentes del ejecutivo andaluz, Chaves y Griñán. Sin duda, esto también ha sido determinante en el alto índice de abstención, situado en torno al 40 %.

De todos es sabido que, tradicionalmente, la abstención perjudica a los partidos de izquierdas. Resulta palpable que ni PSOE ni Adelante Andalucía han conseguido movilizar a su electorado. En tanto que la derecha, aunque tenga tres cabezas distintas y un solo cuerpo, no ha sido castigada por sus votantes.

A la derecha la corrupción no suele pasarle factura electoral, como mucho se diluye entre distintas ramas de un tronco ideológico común. Sin embargo, el votante de izquierdas castiga duramente las corruptelas. Una de sus formas es con la abstención, que refleja el desencanto que le provocan las actuaciones de sus representantes.

Por otra parte, no me resisto a poner sobre el papel la influencia negativa que supuso en Andalucía la ruptura del PSOE con IU para forzar un adelanto electoral, que acabó en un pacto con Ciudadanos para gobernar. Algo tendrá que ver esto último en la debacle del PSOE,  que ha perdido 14 diputados, y en el espectacular ascenso de  Ciudadanos, que ha sumado 12 escaños más.

Mucho me temo que el triunfo de los partidos de la derecha, cuyos  discursos comparten el neoliberalismo económico radical, traerá consigo nuevos recortes laborales, pérdida de derechos sociales y precariedad en los servicios públicos. Además, la influencia de Vox puede acarrear una pérdida importante de conquistas sociales y democráticas. Si tenemos en cuenta que no está entre las prioridades de Ciudadanos y PP la defensa de las libertades, las exigencias de Vox tampoco les darán problemas de conciencia. Téngase en cuenta que esta última formación  política representa a la ultraderecha, “criada y amamantada” en el seno del PP.

Ante esta situación, que puede repetirse en próximos comicios, a los trabajadores no nos queda otra que movilizarnos pacíficamente para defender nuestros derechos sociales, laborales y democráticos. Espero que tomemos buena nota y empecemos a tener claro que si pasamos de la política, la política pasa por encima de nosotros y nos machaca.

No podemos dejarnos engañar por discursos patrióticos, xenófobos y racistas, ni apoyar a quienes los aplauden. La historia ya nos ha demostrado en muchas ocasiones hacia dónde conducen estos planteamientos. 
Damián Rubio es Coordinador Local de IU-Verdes Alhama

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