lunes, 11 de mayo de 2015

CLASE TRABAJADORA

artículo de Damián Rubio publicado en Infolínea
Como todos los años, el primero de mayo se celebra la Fiesta Internacional del Trabajo. En esta fecha los trabajadores nos manifestamos para reivindicar mejoras relacionadas con el mundo laboral. Así se viene haciendo desde finales del siglo XIX, cuando, en plena revolución industrial, los obreros empezaron a luchar por conseguir una jornada y un salario más digno.
Desde entonces, la celebración de este Día ha pasado por numerosas vicisitudes: prohibiciones, intentos de santificación (convirtiéndolo en San José Obrero), masiva participación en los años 80 y paulatino declive hasta nuestros días, en los que el Gobierno Rajoy pretende finiquitarlo a base de recortes en las libertades, tal y como se demuestra con la “Ley Mordaza”.
Este gobierno pasará a la historia como protagonista de los mayores recortes laborales y sociales infringidos a la clase trabajadora durante la Democracia.  A los pocos meses de iniciarse la actual legislatura, el gobierno popular asestó un duro golpe a la clase obrera con la aprobación por decreto ley de su reforma del mercado laboral. Con ella, y otras medidas sociales y económicas, se mermaron de forma escandalosa los derechos de los trabajadores. Al mismo tiempo, aumentó el poder de la patronal en forma de: facilidades para el despido individual y colectivo, contratos más precarios, legalización de horas extras, ataque a la negociación colectiva, recortes en las prestaciones por desempleo, facilidades a las empresas de trabajo temporal, etc.
La política laboral del Partido Popular ha propiciado la reducción de los salarios, libertad para modificar la jornada laboral, impunidad para cambiar las categorías profesionales, imposición de la movilidad laboral y geográfica. Todo esto ha supuesto una precarización generalizada de las condiciones de trabajo.
Tengo la sensación de que el objetivo final es sustituir a la clase trabajadora por  un estamento formado por empleados sumisos, obedientes, agradecidos y silenciosos. Todo el que se atreva a reivindicar sus derechos se juega el puesto de trabajo. Se ha infundido tanto miedo al personal que nadie se plantea obtener mejora alguna, sino mantener a toda costa un puesto de trabajo, pasando incluso por reducciones salariales humillantes.
Los desahucios, la reducción en prestaciones sociales, los recortes en los servicios públicos, el encarecimiento de  suministros básicos (luz, agua, gas…) o el incremento de los impuestos se han convertido en los principales azotes de la clase trabajadora, que se ve obligada a aceptar o mantener cualquier puesto de trabajo precario para poder subsistir, a la espera de mejores tiempos.
El ataque furibundo sufrido por los sindicatos de trabajadores en estos últimos años no es  casual,  sino que  forma parte de una estrategia de los poderes económicos para conseguir que los trabajadores, además de sumisos y obedientes, estén desorganizados y desprotegidos.
Creo que los trabajadores tenemos motivos suficientes para salir a la calle este primero de mayo a manifestar que estamos hartos de ser los “paganos” de la crisis, y reivindicar los derechos sociales y laborales que tanto trabajo nos ha costado conseguir con la lucha obrera.   
Damián Rubio es Coordinador Local de IU-Verdes Alhama 

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