sábado, 19 de septiembre de 2015

LA ÚLTIMA DE LA FILA

Artículo de Damián Rubio publicado en Infolínea
Los ayuntamientos tienen grandes problemas económicos como consecuencia de una insuficiencia histórica en los mecanismos de financiación local, agravada en situaciones como la actual crisis económica que conlleva una drástica caída en los ingresos.
Sin embargo, desde la llegada al gobierno del Sr. Rajoy y su equipo, lejos de iniciarse medidas para resolver este histórico problema de la financiación local, se ha emprendido una auténtica cruzada contra la autonomía local, materializada fundamentalmente en medidas legislativas como la denominada “Ley Montoro” y la “Ley de Reforma la Administración Local”.
La primera de ellas, impulsada por el Ministro de Hacienda y aprobada a inicios de 2012,  impuso a las entidades locales todo tipo de trámites administrativos de carácter presupuestario y económico. Bajo la excusa  del cumplimiento de los preceptos de la estabilidad presupuestaria, la administración estatal se reserva facultades de intervención y control, que dejan en mantillas la capacidad de actuación política y de gestión municipal.
Por cierto,  antes de la aprobación de esta Ley, los ayuntamientos ya estaban sometidos por ley al cumplimiento del principio de equilibrio presupuestario, que impedía aprobar presupuestos con déficit. En caso de existir el mismo a la finalización del ejercicio,  el siguiente presupuesto debía contener el superávit necesario para saldar el déficit del anterior, ya cerrado.
Creo que con este tipo de medidas legislativas, y las declaraciones del Ministro, se pretendió situar a los ayuntamientos como los principales culpables del déficit del conjunto de las administraciones públicas. Sin embargo, los datos macroeconómicos indicaban todo lo contrario, ya que, sobre el total del déficit nacional, el endeudamiento de los ayuntamientos era irrelevante.
La segunda de las leyes mencionadas, aprobada en el año 2013 con el rimbombante nombre de Ley de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local, afectaba fundamentalmente a la delimitación de las competencias de los ayuntamientos y su capacidad de gasto. Con ello, la capacidad de actuación municipal prácticamente quedaba reducida al mantenimiento del municipio. Así, se eliminan competencias en materias como: educación, sanidad, empleo, igualdad de la mujer, protección del medio ambiente o vivienda, entre otras.
Las políticas llevadas a cabo por el Partido Popular están teniendo un denominador común: los recortes en derechos laborales, sociales, de expresión y ciudadanos.  Los mismos afectan a los servicios que se reciben, por el evidente retroceso en la autonomía en la toma de decisiones de los ayuntamientos y la reducción de su financiación.
El supuesto ahorro por la eliminación de duplicidades entre administraciones en realidad sólo persigue la reducción de la administración local, que, aunque seguirá estando en primera línea para atender las necesidades de los ciudadanos,   es la “última de la fila” para recibir fondos. El objetivo forma parte del ADN de los populares: estrangular la administración pública y forzar la privatización de servicios mediante conciertos, concesiones, etc.
Damián Rubio es Coordinador Local de IU-Verdes Alhama

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