viernes, 26 de febrero de 2010

COSAS DE JUAN PALOMO

El pasado lunes, día 15 de febrero, asistí a la presentación de los nuevos pedáneos designados por el Sr. Espadas, que con sus alabanzas a los salientes y sus reiteradas manifestaciones de continuismo en la política del PP, tuvo que “hacer piruetas dialécticas” para justificar el relevo de los mismos. Sólo pudo atribuirlo a “cosas de la política”.
Posteriormente, tuvo lugar un pleno extraordinario en el que, además de los lógicos cambios en diferentes órganos con representación municipal, motivados por el relevo en la alcaldía y el nuevo reparto de concejalías, se procedió a la modificación de los sueldos de tres concejales del Grupo Popular. Por la misma, al anterior alcalde se le reduce la retribución, al Concejal de Hacienda se le otorga dedicación exclusiva con alta en la Seguridad Social, y al defenestrado Sr. Basauri se le asigna la misma remuneración que a los concejales de la oposición. El resto de ediles de la Corporación no ven alterada su situación económica.
El asunto de los sueldos de los concejales siempre es controvertido, y esta vez no lo iba a ser menos. Desde mi punto de vista, esta polémica se evitaría si este tema estuviese regulado por una ley y restringido a unas cantidades determinadas, en función de unos criterios acordes como: número de habitantes, extensión del municipio, presupuesto municipal, dedicación, etc. Esto no es así. Cada vez que hay elecciones asistimos, con perplejidad, a la falta de criterio que emplean los nuevos gobiernos municipales para asignarse sus retribuciones de forma arbitraria y, generalmente, muy por encima de lo que venían cobrando con anterioridad al desempeño de su cargo. Como no existe el deseable criterio objetivo, los sueldos se atribuyen en función de la situación personal del concejal o alcalde de turno, o en función de la situación política del momento. Esto contribuye, de forma determinante, en el reparto y dedicación de las distintas concejalías. De otra forma nos resultaría difícil comprender por qué, dependiendo de la persona que las ocupe, unas concejalías tienen dedicación exclusiva y otras no, y a unos se les da el alta en la Seguridad Social y a otros no. Menos entendible todavía resulta, cuando durante la misma legislatura, se modifican las retribuciones y la dedicación de una concejalía en función de la situación personal del concejal que la ocupa.
En nuestro ayuntamiento están pasando cosas que no tienen justificación alguna, y que son atribuibles al pacto PPSOE, cuyos términos sólo los protagonistas conocen. El resto de alhameños únicamente conocemos el reparto de la alcaldía, concejalías y sueldos.
Analizando la situación actual del Gobierno Municipal, me parece que concurren una serie de situaciones de difícil explicación. No entiendo cómo el actual Concejal de Urbanismo, que además ha asumido Cultura, cobrará menos que el anterior. Tampoco entiendo por qué la Concejalía de Hacienda ahora precisa dedicación exclusiva. Lo de Basauri no hay por donde cogerlo, su situación dentro del Consistorio es Kafkiana: un edil que forma parte del Grupo Popular, por tanto del pacto PPSOE, y no tiene delegación alguna, pero apoya a “pie juntillas” las decisiones del actual equipo de gobierno. Sólo cabe pensar que espera agazapado su oportunidad política, que perdería si continúa siendo díscolo. Su vuelta al redil ha quedado patente cuando “donde dijo digo, dijo Diego” al entregar la portavocía del PP.
Lo que nos molesta a los alhameños es que nuestros gobernantes actúen como “Juan Palomo”, sin dar la más mínima explicación lógica y razonable de su proceder, y haciendo valer con ello el viejo lema del Despotismo Ilustrado: “todo para el pueblo, pero sin el pueblo”.

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