domingo, 2 de febrero de 2014

LA CONTRARREFORMA DE GALLARDÓN


Artículo de Damián Rubio publicado en Línea Local

El tema del aborto ha vuelto a ser actualidad en este inicio de año debido al empeño del PP -con su Ministro de Justicia, Sr. Gallardón, como abanderado- por modificar la actual ley de plazos que regula la interrupción voluntaria del embarazo vigente desde 2010.
El Gobierno Rajoy pretende un regreso al pasado para recuperar la antigua ley de supuestos del año 1985, que nos llevaría de nuevo a la doble moral tan apreciada por la derecha de este país, consistente en mantener la ambigüedad suficiente que les permita maniobrar en función de las circunstancias y de a quién afecte. En definitiva, que no haya obstáculos para aplicar el famoso dicho popular: “haz lo que yo diga, pero no lo que yo haga”.
Tengo el convencimiento de que el aborto no es plato de buen gusto para nadie, y mucho menos para la mujer. Una decisión de ese calibre, aunque sea amparada por la ley, supone un golpe psicológico importantísimo para la persona que se ve en la necesidad de tomarla. Por ello, es imprescindible que el Estado garantice las condiciones legales y sanitarias adecuadas que minimicen las secuelas de un trance de esta magnitud.
La ley vigente permite practicar la interrupción del embarazo dentro de las primeras 14 semanas sin tener que alegar ningún tipo de trastorno. Con ello, la mujer tiene un periodo suficiente para tomar una decisión libre y en las mejores condiciones sanitarias. Además, también se contempla dentro de las primeras 22 semanas si existen riesgos para la mujer o anomalías en el feto y, si estas últimas son incompatibles con la vida, se amplia a cualquier momento del embarazo. Es por tanto una ley que establece claramente las condiciones y plazos para interrumpir la gestación.
La reforma de Gallardón, propone recuperar las restricciones y ambigüedades superadas por la ley actual. De modo que sólo se permita abortar dentro de las 12 primeras semanas de embarazo, sí éste se ha producido a través de una violación previamente denunciada. Dentro de las 22 primeras semanas, si existe un grave riesgo para la vida o la salud física o psíquica de la futura madre. Más allá de este último periodo, no se penaliza la interrupción del embarazo, siempre y cuando el feto presente anomalías o malformaciones incompatibles con la vida, no detectadas con anterioridad.
Esta contrarreforma supondría más restricciones, un aumento del “papeleo” y ambiguas válvulas de escape como “el riesgo para la salud psíquica” o “malformaciones no detectadas con anterioridad”, abiertas a cualquier  interpretación y a la presentación de los convenientes informes.
Creo que la ley de plazos que actualmente se aplica en nuestro país en relación a este asunto, no es una ley que incite a abortar a quien no quiera hacerlo, pero garantiza unas condiciones más racionales que las que pretende imponer el PP. Entiendo que es un debate innecesario en este momento, que intenta contentar a un sector muy concreto de nuestra sociedad y  desviar la atención de asuntos de mayor calado social, tales como la corrupción, los recortes en sanidad, educación y servicios sociales.

Damián Rubio es Coordinador de IU-Verdes Alhama 


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