viernes, 23 de septiembre de 2016

MÁS CLARO, AGUA


Artículo de Damián Rubio publicado en Infolínea
La Región de Murcia por su situación geográfica es, junto con Alicante y Almería, la zona con menos recursos hídricos del continente europeo. La escasez de lluvias, cada vez más acuciante, impide el desarrollo de todo el potencial agrícola que tienen estas provincias del sureste español. Se da la paradoja de que esta carencia de agua tiene lugar en unas tierras con la mayor producción hortofrutícola de Europa.

Este problema se viene arrastrando históricamente, y para solucionarlo en los años 70 se construyó el Trasvase Tajo-Segura, un acueducto que supuso un gran avance de la agricultura de regadío y un aumento exponencial de las exportaciones agroalimentarias. Esta enorme infraestructura ya se quedó pequeña antes de que llegase la primera gota de agua, puesto que las perspectivas generadas multiplicaron las extensiones  de cultivo desmesuradamente.

Las demandas hídricas no han parado de crecer en las últimas décadas, no sólo por el consumo agrícola sino por la atención a otras necesidades creadas. Todo ello, dio lugar a una auténtica “guerra del agua” entre las comunidades autónomas afectadas, tanto por la infraestructura del Trasvase Tajo-Segura, ya existente, como por la faraónica idea de trasvasar agua del Ebro desde su desembocadura, auspiciada por el Gobierno Aznar.

Desde la derogación del Trasvase del Ebro por parte del Gobierno Zapatero en 2004, el Partido Popular se ha manejado como “pez en el agua” vendiendo en cada comunidad lo que los agricultores querían escuchar, e incitándoles a manifestarse sujetando la pancarta del “agua para todos” contra del Ejecutivo Nacional y el de Castilla la Mancha, que estaban en manos del PSOE.

En el año 2011, el PP consiguió el poder en la mayoría de las Comunidades implicadas en el conflicto del agua, además del gobierno de la nación. Con ello puso fin a sus reivindicaciones y dejó que los agricultores volviesen a “sus  asuntos”. Evidentemente, sin solucionar el problema del agua.

Sigo pensando que el Trasvase del Ebro no es la solución a las demandas hídricas del sureste español, más bien formaba parte de la estrategia especulativa, y de sospechosa  financiación, que acompaña al PP y sus grandes proyectos de infraestructuras.

También me reafirmo en que la resolución del problema del agua en nuestra zona pasa por la continuidad de una obra ya construida y amortizada como el Trasvase Tajo-Segura, la reutilización y depuración del agua, el empleo de desaladoras y el uso racional de los acuíferos subterráneos. Todo ello acompañado del adecuado control para que este escaso recurso se utilice de forma sostenible.

Es el momento de que se imponga la razón: renunciando a la manipulación política del agua,  unificando y racionalizando el uso de los recursos hídricos, vigilando y persiguiendo la especulación,  evitando la excesiva proliferación de regadíos y apostando por los cultivos más rentables, social y económicamente. En definitiva, pensando en el interés general de los ciudadanos.
 Damián Rubio es Coordinador Local de IU-Verdes Alhama

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