miércoles, 5 de diciembre de 2012

VIOLENCIA DE GÉNERO

El 25 de noviembre es el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. A nivel mundial se realizan todo tipo de actos para sensibilizar, prevenir y condenar esta lacra social. En el momento de redactar este artículo, se computan oficialmente en España 57 casos de mujeres víctimas de violencia de género, en lo que va de año. Evidentemente, este dato sólo refleja los casos con resultado de muerte, pero son muchos más los miles de mujeres y niños que padecen la violencia machista en el ámbito familiar. Si además añadimos la que se ejerce en otros contextos como el laboral o la prostitución, las cifras son incalculables porque muchos de los casos no trascienden a la opinión pública.

Me niego a admitir que la violencia contra las mujeres sea un hecho inevitable ante el que sólo podemos manifestarnos o realizar actos simbólicos. Y mucho menos acepto que cada año en nuestro país se considere un hecho normal que la cifra de víctimas ronde las 60.

Toda la sociedad debe comprometerse en parar esta barbarie. Las instituciones, además de elaborar leyes, deben establecer los medios adecuados para que se cumplan, haya crisis o no la haya. Asimismo, han de abordarla más que como un problema de seguridad ciudadana, que lo es, como un asunto de ámbito educacional que debe hacerse extensivo a toda la sociedad: familia, escuela, trabajo, medios de comunicación, etc. No debe quedar ni un solo ciudadano consciente de esta problemática que no se comprometa en su solución.

Lamentablemente, en los últimos tiempos los retrocesos en recursos destinados a la erradicación de la violencia de género también han sufrido los efectos de la “inmensa tijera del PP”. Principalmente, han supuesto la reducción de las partidas destinadas a la prevención de este problema, el cierre de numerosas casas de acogida y la supresión de gran cantidad de programas de los servicios sociales. En el ámbito del trabajo, la conciliación de la vida laboral y familiar ha sido devorada por la crisis, pasando a ser prioritario obtener un puesto de trabajo en cualquier condición. Los Planes de Igualdad, que pretendían la equiparación de hombres y mujeres en contexto laboral, han pasado a mejor vida por las mismas razones anteriormente expuestas. Por otra parte, los recortes relacionados con la atención a personas dependientes afectan mayoritariamente a las mujeres.

Es un hecho palpable que la crisis siempre afecta en mayor medida a los más débiles, y es evidente que, salvo contadas excepciones, las mujeres forman parte de los colectivos más vulnerables. Se puede decir que se está produciendo una feminización de la pobreza.

En Alhama, durante la pasada semana se realizaron diversos actos en torno al Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. La programación incluía diferentes tipos de actos, entre los que destacan el taller de sensibilización y prevención de la violencia de género, impartido por el personal técnico del CAVI a los alumnos de segundo de la ESO de los institutos de Alhama, así como la charla ofrecida en la Casa de la Cultura por estos mismos técnicos, la Marcha que discurrió por distintas calles de la localidad o la colocación de un lazó simbólico en el balcón del Ayuntamiento.

Lamentablemente, tengo la sensación de que, en la programación referida, se ha buscado más el lucimiento de los componentes del Gobierno Municipal que la participación ciudadana. No hay más que ver los horarios de los actos programados y las fotos de los mismos.

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