viernes, 12 de octubre de 2012

RECORTA, PEGA y ENGRASA

La próxima semana, con el pregón y chupinazo del 6 de octubre, se iniciará la Feria 2012. Este año se le podría denominar con más motivos que otras veces la Feria del “recorta, pega y engrasa”.
Si en años anteriores hemos echado en falta la imaginación de los responsables políticos para realizar el programa de fiestas, en éste podemos afirmar que lo más brillante que se les ha ocurrido ha sido “recortar” del programa dos de los actos más atractivos: el concierto estelar y el castillo de fuegos artificiales. El resto ha consistido en “pegar” los actos de años anteriores, acomodándolos al nuevo calendario, y consolidar el “cerdo engrasao”.
Me ha llamado muy gratamente la atención la portada del programa de fiestas, porque en esta ocasión es bastante original y representa una bonita imagen del emblemático Jardín de los Patos. La fotografía de Andrés González representa la imagen actual del Jardín, remodelado al gusto de la mayoría de los alhameños, que han demostrado cómo la modernización del mismo era compatible con la conservación de sus elementos más característicos: vegetación, pérgolas, fuentes, azulejos de colores y mosaicos de piedra.
Cada vez me siento más satisfecho de haber colaborado con los vecinos para que el Jardín siguiese siendo el mismo, aunque adaptado a los nuevos tiempos, salvándolo del proyecto municipal que pretendía convertirlo en lugar impersonal y desierto. Me queda “la espinita” de la estatua del Almirante, al que inmerecidamente se le atribuye la llegada del agua del Taibilla a nuestro pueblo y cuyo nombre no quiero recordar.
Volviendo al asunto de los recortes en el programa, tengo opiniones contradictorias. Por una parte, me parece acertado que se suprima el concierto estelar porque cada vez resulta más complicado traer una actuación de renombre, sin que eso suponga un déficit importante para las arcas municipales -la limitada capacidad del auditorio obligaría a buscar un “mecenas” o poner precios prohibitivos en taquilla-. Y por otra, aunque desconozco su coste, considero un error eliminar algo tan tradicional como el castillo de fuegos artificiales, que durante tantos años ha venido cerrando con su estallido de color la Feria.
No puedo dejar escapar la ocasión para mostrar mi malestar por la inclusión en el Programa, un año más, del concurso “atrapa al cerdo engrasao”. No quiero que nadie se tome esto como un asunto personal, pero considero innecesario utilizar el maltrato animal como un acto de diversión. Algún “espabilao” me dirá que esto no es el Toro de la Vega, y yo le digo que si seguimos en esta línea, “todo se andará”. Este tipo de actos no sacan, precisamente, lo mejor de nosotros mismos sino todo lo contrario, “nos colocan a la altura del barro”.
Al margen de estos comentarios, y sin poner en duda el carácter festivo y la buena voluntad de los organizadores, creo que alguien debería poner un poco de sensatez y darse cuenta de que este tipo de actos pueden dañar la imagen de nuestro pueblo, que vive, en gran parte, de la ganadería e industria porcina. Parece que se ignora la alta sensibilidad que algunos consumidores de estos productos tienen con el maltrato animal, y hasta dónde pueden llegar las consecuencias de este “inocente” acto lúdico.
Resulta paradójico que cuanto más aumentan las normativas en protección y bienestar animal, nosotros estemos empeñados en ir contra corriente haciendo tradición algo que no lo es.

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