miércoles, 29 de noviembre de 2017

Intervención de Isabel Campos López en el Pleno sobre el Día Contra la Violencia de Género



Cada vez que tengo que prepararme una intervención de este tipo, no se por donde empezar. A veces tengo miedo de que, con el paso de los años, y con gobiernos que no tomen verdaderas cartas en el asunto, la violencia en general y la de genero en particular, se instale en nuestra sociedad como algo relativamente normal de lo que solo tomamos conciencia una vez al año.

La violencia contra las mujeres, la mutilación genital femenina, los matrimonios concertados con niñas menores y la trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual, son flagrantes atentados contra Los Derechos Humanos.

Vemos, año tras año, que las políticas para poner freno a este desatino no están dando resultado. Por un lado, se actúa más en las acciones paliativas, cuando ya ha ocurrido una agresión, que en las preventivas que irían relacionadas con la educación en Igualdad.

Que no están dando resultado es algo que podemos comprobar, casi a diario. El numero de victimas mortales como causa de la violencia de género, no disminuye, y vemos como los comportamientos agresivos y sumisos aumentan cada vez más entre la población joven.

Es significativo que el libro más vendido entre adolescentes universitarias y mujeres jóvenes haya sido uno que cuenta una relación de pareja basada en dominación y sumisión. Este libro ya tiene película, película que también batió récords de público, hace unos días una televisión privada la emitió en horario de máxima audiencia y obtuvo un 25% de cuota de pantalla, es decir uno de cada cuatro espectadores de tv, vieron la película en cuestión.

El problema es mucho más serio de lo que parece y creo que no se está yendo al fondo de la cuestión, al porqué de que la mujer siga siendo, objeto de violencia, agresión y humillación. Desde 2008 son 916 las mujeres asesinadas

En algo estamos fallando cuando se sienta a la victima en el banquillo de los acusados, como ha así ha sido en el tristemente famosos caso de “la manada”. En esta ocasión la víctima fue tratada como una delincuente, aunque posteriormente se demostró que ella tenía la razón.

O cuando la violación sistemática a una niña desde los cinco a los diez años, por un vecino, no es considerada por el juez encargado del caso, como agresión sexual, porque la niña no opuso resistencia.

Los niños son víctimas inocentes de los pensamientos y acciones irracionales por parte de los adultos. 4.000 denuncias al año son las relacionadas con menores que sufren violencia en el ámbito familiar

ALGUNAS CIFRAS para preocuparse (Diario Público)

El 27,4% de los jóvenes de entre 15 y 29 años cree que la violencia machista es "una conducta normal" en el seno de una pareja, y el 31,5 % cree que es un problema que aumenta progresivamente por culpa de la población inmigrante.

Por su parte, el 21,2% considera que la violencia machista es un tema politizado que se exagera y casi un 7% cree que es un problema inevitable ya que, aunque esté mal, siempre ha existido.

Estas opiniones se dan a pesar de las cifras tan altas de mujeres asesinadas en España durante 2017, ya que son 44 las asesinadas por violencia machista en lo que va de año. 

Al menos 23 niños han sido asesinados por sus padres o parejas de sus madres en los últimos cinco años víctimas de la violencia machista. Otros 185 han visto (en muchos casos, presenciado en directo) cómo su propio padre o el novio de su madre les arrebataba a la mujer que les dio la vida.

Lo siguiente, lo publicó esta escritora en relación con el caso de la “manada”

ALMUDENA GRANDES. “Violaciones”

La violación es un delito. Violar a una prostituta, a una mujer promiscua, a una noctámbula, a una alcohólica, a una drogadicta, a una mendiga, no es ni más ni menos grave que violar a una virgen adolescente de misa diaria o a la propia esposa dentro del matrimonio, porque todas las violaciones son uno y el mismo delito.

La condición moral de la víctima, sus costumbres, su conducta, son factores tan irrelevantes aquí como en cualquier otro crimen. Se podría pensar que admitir como prueba el informe de un detective sobre la vida cotidiana de la víctima de una violación sería parecido a aceptar, en un caso de asesinato, un testimonio que probara que el muerto era un malvado que merecía morir, para que la defensa solicite que se considere como atenuante.

Podría parecer lo mismo, pero no lo es. Porque lo que pretende culpabilizar a la víctima de La Manada, sembrar dudas sobre su condición moral, es que se atreviera a salir a la calle, a tomar copas con sus amigas, después de haber sido violada, en lugar de quedarse en su casa con todas las persianas bajadas y la cabeza cubierta de ceniza.

Eso es lo que el tribunal ha valorado, y al hacerlo, no sólo ha asumido que la calle, la noche, la diversión, son un territorio masculino. También está transmitiendo a la sociedad que, para ser creída, respetada, una mujer violada debe seguir sufriendo después de haber sufrido, renunciar de por vida al placer y a la alegría para que se tome en consideración su sufrimiento. Así, una presunta decisión técnica de un juez se convierte a su vez en un acto de violencia sobre las mujeres.

La violencia contra las mujeres es trasversal y esta presente en todos los ámbitos de la sociedad, en todas las clases sociales y en todas las franjas de edad.

REFRANES

Los refranes populares reflejan de forma breve, las costumbres y modos de pensar de generaciones anteriores y muy a pesar nuestro también de la actual

“A la mujer en casa, nada le pasa.”

“Mujer que guisa, se casa aprisa.”

Estos adjudican a la mujer un lugar, la casa y sus labores le garantizan seguridad y matrimonio.

“A la mujer barbuda, de lejos se le saluda, con dos piedras mejor que con una.”

 “A la mujer y a la burra, cada día una zurra.”

“Gallina que al gallo espanta, córtale la garganta.”

Estos tres, justifican la violencia con una u otra razón

Para terminar, me he dejado tres joyas, tres pensamientos que, si nos paramos a pensar, están en el inconsciente colectivo y favorecen la desigualdad y los comportamientos de violencia en la pareja.

“Ni joya prestada ni mujer letrada”

“Mujer que sabe latín, no tiene marido ni buen fin”

“No te cases con mujer que te gane en el saber”

El lugar que, desde siempre, se nos ha dado es el hogar, la maternidad, los cuidados familiares, amante esposa, hija obediente, madre abnegada.

Ese es el lugar que convenientemente se nos pone, pero yo pregunto ¿En qué lugar nos ponemos nosotras?


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